Toda persona humana le pide a la Virgen vivir otro año más,
salud para volver a vivir esos momentos, esos sentimientos y emociones. Yo no,
no pido estar ahí otro año más. Deseo que mis seres queridos lo estén, que el
grupo joven y la hermandad lo estén y lo vivan cada vez más. Yo no.
Yo decido no desearlo. Deseo
que el viento me lleve donde esté destinada a estar, sea en mi pueblo o en otro
rincón del planeta tierra. Ella siempre estará en mi corazón, en mi mente y en
mis pensamientos, como madre mía que es. Me hará falta verla, si, pero cerraría
los ojos y cantaría esa salve marinera que todos los años te cantamos y tanto me
emociona. Y ahí estarás a mi lado como siempre. A nuestro lado como todos los
días de nuestra vida. Como cada minutos, cada accion, cada pensamiento y cada suspiro.
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